Inicio Salud DeportivaSobreentrenamiento en triatlón amateur: cuando sumar nadar, pedalear y correr pasa factura

Sobreentrenamiento en triatlón amateur: cuando sumar nadar, pedalear y correr pasa factura

Combinar natación, bici y running no reparte la fatiga: la acumula sin que te des cuenta

por Pablo CG
Triatleta sentado en el suelo agotado tras entrenar, con la bici y las gafas de natación al lado

Llevo unas semanas con un calendario de entrenamiento que hace un año me habría parecido excesivo: dos días de running, dos de bici, dos de natación y gimnasio encima. Estoy preparando un triatlón de más distancia que el sprint que hice en Benalmádena, donde mi rutina era mucho más suave: un día de cada cosa y poco más. La lógica de repartir la carga entre tres deportes suena bien sobre el papel. El cuerpo no siempre está de acuerdo. Hay días en los que llego reventado sin haber hecho, por separado, ninguna sesión que pareciera especialmente dura.

Eso es justo lo raro del sobreentrenamiento cuando entrenas para un triatlón: cuesta verlo venir porque la fatiga no se acumula en un solo sitio.

Por qué el triatlón despista más que el running puro

Cuando solo corres, las señales de exceso de carga son bastante directas: piernas pesadas, ritmos que no salen, ganas de saltarte la sesión. En triatlón ese aviso se reparte entre sistemas distintos: hombros y espalda en natación, piernas en bici con un patrón de esfuerzo distinto al de correr, impacto articular en running, y encima el gimnasio. Ninguna sesión por separado parece excesiva. La suma, sí.

Esto conecta con algo que ya está bastante estudiado en la ciencia del entrenamiento: el cuerpo mejora en la fase de recuperación posterior al estímulo, no durante el estímulo en sí. Si encadenas estímulos en disciplinas distintas sin dejar que ese proceso termine, no estás sumando entrenamiento de forma lineal, estás restando recuperación. Lo explico con más detalle en este artículo sobre la supercompensación muscular, pero la idea corta es: sin descanso real entre estímulos, el segundo estímulo llega antes de que el cuerpo haya terminado de procesar el primero.

Qué dice la evidencia sobre el sobreentrenamiento

Una de las revisiones de referencia sobre este tema, publicada en Sports Health en 2012 por Kreher y Schwartz (Overtraining Syndrome: A Practical Guide), describe el síndrome de sobreentrenamiento como un cuadro con manifestaciones muy variadas, no un único síntoma claro. Entre las señales que recoge:

  • Fatiga persistente que no mejora con un día de descanso normal.
  • Cambios de ánimo: irritabilidad, apatía, falta de motivación para entrenar.
  • Sueño que no descansa, aunque duermas las horas habituales.
  • Frecuencia cardiaca alterada respecto a tu normalidad, ya sea más alta de lo habitual o, en algunos casos, más baja.
  • Pérdida de apetito y dificultad para concentrarte fuera del entreno.

Nada de esto es exclusivo de un deporte. Pero cuando entrenas tres disciplinas más fuerza, es más fácil achacar cada síntoma a la sesión de turno («estoy cansado por la bici de hoy») y no a la acumulación de las seis-siete sesiones de la semana.

Lo que la ciencia todavía no tiene tan claro

Aquí toca ser honesto, porque no todo está resuelto. Una revisión sistemática de 2022 en el International Journal of Sports Physiology and Performance, firmada por Weakley, Halson y Mujika (Overtraining Syndrome Symptoms and Diagnosis in Athletes: Where Is the Research?), concluye que la base científica para diagnosticar el sobreentrenamiento sigue siendo limitada. No existe un test objetivo único que confirme «estás sobreentrenado, sí o no». La terminología varía entre estudios, hacer seguimiento prolongado a un mismo atleta es difícil, y faltan estudios prospectivos sólidos.

Dicho de otra forma: no hay un análisis de sangre ni un número en el reloj que te lo confirme con seguridad. Lo que sí hay es un patrón de señales que, juntas y sostenidas en el tiempo, deberían hacerte parar a pensar.

Señales que sí merece la pena vigilar entrenando varios deportes a la vez

Con eso en mente, esto es lo que yo miro ahora que mi semana tiene seis sesiones de deporte más gimnasio:

  • El sueño no repone, aunque duermas lo mismo de siempre. Si te despiertas cansado varios días seguidos, no es solo «una mala noche». Aquí hablo más a fondo de cómo dormir bien y despertar con energía.
  • Bajas en las tres disciplinas a la vez, no solo en una. Un mal día de bici pasa. Si nadas peor, pedaleas peor y corres peor en la misma semana, ya no es un mal día puntual.
  • Te falta el hambre de entrenar que tenías antes, incluso con sesiones que normalmente te gustan.
  • Frecuencia cardiaca en reposo distinta a tu normal durante varios días seguidos, no un pico aislado.
  • Te irritas con facilidad por cosas que normalmente no te afectarían.

Ninguna de estas señales por sí sola significa nada grave. La combinación de varias, mantenida varios días, sí es un aviso real.

Qué estoy haciendo yo con esto

No tengo una solución perfecta, y sería raro que la tuviera porque, según la propia revisión de 2022, ni la ciencia la tiene del todo. Lo que sí he cambiado es tratar los días de descanso como descanso real, no como «un día más flojo de entrenar». Cuando preparé Benalmádena apenas hice bricks (entrenar dos disciplinas seguidas) y ahora intento meter alguna sesión así para acostumbrar al cuerpo a las transiciones, que es justo donde más se nota la fatiga acumulada de las otras disciplinas. Si seguís la preparación de un triatlón de mayor distancia, la gestión de la carga entre disciplinas pesa tanto como el volumen total.

Y si alguna de estas señales se te queda pegada más de una o dos semanas, esto no sustituye una visita al médico o a un fisioterapeuta deportivo. Un artículo de blog no diagnostica nada; ayuda a saber qué merece la pena vigilar y cuándo dejar de aguantar por aguantar.

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